‘El cautivo‘, de Alejandro Aménabar, se aproxima a una de las etapas más fascinantes —y menos exploradas cinematográficamente— de la vida de Miguel de Cervantes: su cautiverio en Argel. Al menos, esa parece ser su intención inicial. La película propone un retrato del escritor centrado en cómo la pasión por contar historias se convierte en refugio y motor de supervivencia durante ese periodo de reclusión. Sin embargo, el resultado final se aleja parcialmente de ese planteamiento y toma un rumbo narrativo que no termina de cuajar del todo.
La homosexualidad como el elemento narrativo más destacado

Uno de los aspectos más comentados —y también más desconcertantes— del film es el peso que adquiere la homosexualidad de Cervantes dentro del relato. La película dedica una parte considerable de su metraje a explorar la relación entre el protagonista y uno de sus captores, una subtrama que acaba desplazando a un segundo plano tanto la figura del escritor como su trayectoria vital y creativa. Incluso para un espectador sin un conocimiento profundo de la biografía de Cervantes, este énfasis resulta llamativo, no tanto por el enfoque en sí, sino por cómo termina condicionando el equilibrio del conjunto.
Desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, esta relación no acaba de integrarse de forma orgánica en la narración. Su desarrollo ocupa un espacio narrativo relevante, pero no logra dialogar con suficiente fuerza con el resto de los elementos del film, restando atención a aspectos que podrían haber resultado mucho más estimulantes: el proceso creativo del escritor, su mirada sobre la condición humana o las tensiones políticas y culturales del cautiverio en Argel. Es cierto que, con un mayor bagaje previo sobre la vida de Cervantes, esta elección puede adquirir más sentido y coherencia. Aun así, la sensación que deja la película es la de una biografía diluida, descompensada por un énfasis excesivo en una única dimensión del personaje.
El resultado es una historia que, pese a partir de una base potencialmente original y poderosa, se queda en una narración plana, con pocos giros y sin una progresión dramática capaz de atrapar de forma sostenida al espectador. No se trata de cuestionar el enfoque temático, sino de señalar cómo este acaba relegando a un segundo plano otros elementos narrativos que podrían haber aportado mayor riqueza y profundidad al conjunto.
Elenco sólido con Miguel Rellán destacando sobre los demás

En el apartado interpretativo, ‘El cautivo’ cuenta con un elenco sólido. Miguel Rellán destaca especialmente, aportando presencia, gravedad y una intensidad dramática que eleva cada escena en la que aparece. Su personaje consigue añadir un peso emocional que la propia estructura del guion no siempre logra sostener por sí sola. Más problemática resulta, en cambio, la presencia de Fernando Tejero en un drama histórico de estas características. Aunque su trabajo es profesional, su registro actoral se desliza en algunos momentos hacia tonos más cercanos a la comedia, lo que rompe parcialmente la atmósfera dramática y genera cierta extrañeza.
La cinematografía, la parte más cuidada del film

Donde la película brilla con claridad es en su apartado técnico. Es una obra extremadamente cuidada a nivel visual: decorados, vestuario y ambientación están tratados con un rigor y una elegancia evidentes. Cada plano transmite una sensación de control y respeto por el contexto histórico, haciendo que la experiencia sea, en lo visual, muy agradable. No obstante, se echa en falta un mayor grado de aspereza y suciedad: todo resulta demasiado pulcro para una época en la que la dureza y el desgaste físico formaban parte de la vida cotidiana. Un mayor contraste en este sentido habría reforzado la verosimilitud y el impacto emocional.
En conjunto, es un largometraje notable en lo técnico y solvente en lo interpretativo, pero irregular en lo narrativo. Su principal debilidad reside en un desequilibrio de prioridades que provoca que la figura de Cervantes, como escritor y como personaje histórico, quede en ocasiones eclipsada por una subtrama que, aunque interesante, no siempre justifica su protagonismo. Una propuesta ambiciosa y cuidada, que invita al debate, pero que deja la sensación de que podría haber ofrecido un retrato más completo y equilibrado de uno de los grandes nombres de la literatura universal.
